Hace unos años Tomás me pidió le leyera un cuento, aquella noche tome un libro cualquiera titulado "La casa en el árbol", este narraba la historia de un padre que promete a sus hijos construir una casa en un árbol, pero nunca podía concretar la promesa por su trabajo... ¿uf que duro, y yo cuantas promesas les habré hecho a mis hijos y no se las he cumplido?, ¿acaso no sería un mensaje que no debía dejar pasar?, yo se que Tomás añora una casa en el árbol, esta vez me aseguraré que se concrete, fue así como empezó una idea que derivó en la actual plaza de juegos, pero esta encerraba más sorpresas para mi y nuestra familia.
Durante su construcción una tarde donde las sierras, martillasos, y lijas llenaban de ruido el ambiente que un vecino casado por la bulla vino y me reclamó. Tenía toda la razón y que mejor que contar con su ayuda, terminamos juntos algunas piezas y luego suspendimos el trabajo, luego compartir y así este vecino se convirtió en mi amigo, me mostró su nobleza, me presentó su dicha su hermosa familia, su pena, por su pequeño hijo que padece de parálisis cerebral, y el con su esposa estaban cada día luchando por el y sus otros hijos, nada les había sido regalado, nada ha sido gratis, sin embargo el me regala su cariño, su comprensión, su contagiosa alegría y su inagotable fuerza para luchar, me insertó en este espacio me presentó a otro vecino que tambien sería mi amigo y que voy descubreindo en su palabra y su profunda fe como llena nuestro corazón, nos invita a la reflexión, y nos muestra que tambien existen fuerzas ocultas que están presentes y no siempre son positivas.
Ambos contagiando de humor y alegria me presentaron a otro extraordinario hombre, piloto de aviación de una capacidad de autocontrol, que siempre es entretenido de escuchar, y que te enseña el rigor profesional, para una profesión desconocida por la mayoría.
Es este último el que me envió un correo de esos en apriencia típicos pero que esta noche me pareció que encerraba algo distinto, lo abro y leo. Me emociona la lectura advierto mas que un mensaje una suerte de espejo, ya que pocas veces uno recibe mensajes que los estremece, que lo llevan a uno de la emoción a la reflexión. Al principio parecía un correo con una presentación PowerPoint típica, pero el mensaje de invitación me llamó la atención, era mi vecino que me decía que lloró, era ese hombre duro que me mostraba una nobleza sin igual, era su sensibilidad para compartir aquello que siempre vemos como tan lejano, y que ! sorpresa! está encima de mis ojos, es la vejez, si, es donde cada día estoy mas cerca, la historia es sobre el dialogo entre un anciano y su hijo que te hace recordar tu camino formador y como pides para ti lo que tantas veces diste.
La Plaza de Juegos, tiene esa magia, ha sido el eslabón para explicarme muchas interrogantes, para apreciar los regalos que dios me entrega, no solo me ha dado hijos, familia, sino también mis vecinos, mis amigos, los que cuando solo quería llorar estuvieron a mi lado para alegrarme.
La Plaza de Juegos ha sido el espacio que he preparado con mis manos pensando en mis pequeños hijos pero que finalmente será el mejor lugar para Agustina Rosario.
El mensaje termina con un "Los quiere", que rico que tus amigos te digan que te quieren, te llena de gozo te inspira y te motiva para que mañana te esfuerces el doble, es un verdadero combustible.
Yo tambien los quiero a ustedes a quienes leen mis líneas, a quienes se dan el trabajo de enriquecer mi testimonio con sus comentarios.
Cuantas lecciones y sorpresas me depararan con la Plaza de Juegos... no lo sé pero seguro será para que nos alegremos.
jueves 12 de noviembre de 2009
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Un viaje al infinito en un globo aeroestático, un paseo en las estrellas en una medusa gigante, todo en las alturas, los niños siempre quieren habitar arriba como si en código secreto quisieran recordarnos que los sueños son para ser realizados con la frente en alto.
ResponderSuprimirPara realizar nuestros sueños (proyectos) para los más aterrizados, siempre urge sin darnos cuenta gente que nos hace mas grato ese paso, altruistas hay donde menos lo pienses ellos siguen el camino con miguitas de pan.