Es Sábado, y Tomás recibirá la primera comunión, recuerdo aquella misa del oremus donde me quebré al pedir perdón en el púlpito, luego vino lo mejor los padres de los compañeros de Tomás nos acogieron con cariño, comprendieron perfectamente nuestro proceso y nos ayudaron con sus oraciones. Esa mañana el sol alumbraba nuestra casa como nunca y toda la familia se reunió en la misa del colegio, mas muestras de cariño recibíamos por el estado de Agustina, en un momento quien dirige el Jardin, se alegraba no solo de que nuestra hija estuviese bien, sino porqué sería la primera niña con sindrome de down en el colegio, como no voy a estar contento si ya esperan a nuestra Agustina, que maravilla.
Ya estamos en plena misa, nuestro hijo orgulloso porta el cirio, y se acerca el momento de la comunión, la emoción es indescriptible, mi cercanía con dios fue en ese instante, en el momento en que el pequeño Tomás recibía del padre Berrios la ostia, mire al resto de los apoderados y sus ojos se iluminaban, las lagrimas en sus ojos reflejaban el momento sublime, la espiritualidad llenaba los rincones del salón, sentía un halo de amor, respeto, fue sobrecogedor, inolvidable.
Al retirarnos se acerca el padre de Amalia, una hermosa pequeña compañera de Tomás me pregunta por Agustina, se alegra que este bien, yo agradezco su apoyo, muchas veces cuando los niños estuvieron enfermos Amalia nos prestaba sus hermosos y ordenados cuadernos para que Tomás no se atrasara, o bien su madre nos retiraba al pequeño del colegio si no era posible por estar en la clínica, estos gestos son los que uno más valora, los que nunca olvidas, y que atesoras.
Todos felices cumplimos los ritos fotográficos de rigor y luego nos fuimos a casa a compartir un almuerzo familiar.
Al atardecer recordaba lo vivido, y me daba cuenta que mi fe, me permitía ir descubriendo aspectos desconocidos de las personas con las que habitualmente me rodeo, los padres de los compañeros de Tomás, me mostraron su nobleza, me ayudaron con sus oraciones y buenos deseos, pero esta mañana me mostraron su fe, me mostraron que no fue casualidad el que nosotros nos uniéramos al colegio, me dieron una lección de fe.
sábado, 7 de noviembre de 2009
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