jueves, 12 de noviembre de 2009

La plaza de Juegos...

Hace unos años Tomás me pidió le leyera un cuento, aquella noche tome un libro cualquiera titulado "La casa en el árbol", este narraba la historia de un padre que promete a sus hijos construir una casa en un árbol, pero nunca podía concretar la promesa por su trabajo... ¿uf que duro, y yo cuantas promesas les habré hecho a mis hijos y no se las he cumplido?, ¿acaso no sería un mensaje que no debía dejar pasar?, yo se que Tomás añora una casa en el árbol, esta vez me aseguraré que se concrete, fue así como empezó una idea que derivó en la actual plaza de juegos, pero esta encerraba más sorpresas para mi y nuestra familia.
Durante su construcción una tarde donde las sierras, martillasos, y lijas llenaban de ruido el ambiente que un vecino casado por la bulla vino y me reclamó. Tenía toda la razón y que mejor que contar con su ayuda, terminamos juntos algunas piezas y luego suspendimos el trabajo, luego compartir y así este vecino se convirtió en mi amigo, me mostró su nobleza, me presentó su dicha su hermosa familia, su pena, por su pequeño hijo que padece de parálisis cerebral, y el con su esposa estaban cada día luchando por el y sus otros hijos, nada les había sido regalado, nada ha sido gratis, sin embargo el me regala su cariño, su comprensión, su contagiosa alegría y su inagotable fuerza para luchar, me insertó en este espacio me presentó a otro vecino que tambien sería mi amigo y que voy descubreindo en su palabra y su profunda fe como llena nuestro corazón, nos invita a la reflexión, y nos muestra que tambien existen fuerzas ocultas que están presentes y no siempre son positivas.
Ambos contagiando de humor y alegria me presentaron a otro extraordinario hombre, piloto de aviación de una capacidad de autocontrol, que siempre es entretenido de escuchar, y que te enseña el rigor profesional, para una profesión desconocida por la mayoría.

Es este último el que me envió un correo de esos en apriencia típicos pero que esta noche me pareció que encerraba algo distinto, lo abro y leo. Me emociona la lectura advierto mas que un mensaje una suerte de espejo, ya que pocas veces uno recibe mensajes que los estremece, que lo llevan a uno de la emoción a la reflexión. Al principio parecía un correo con una presentación PowerPoint típica, pero el mensaje de invitación me llamó la atención, era mi vecino que me decía que lloró, era ese hombre duro que me mostraba una nobleza sin igual, era su sensibilidad para compartir aquello que siempre vemos como tan lejano, y que ! sorpresa! está encima de mis ojos, es la vejez, si, es donde cada día estoy mas cerca, la historia es sobre el dialogo entre un anciano y su hijo que te hace recordar tu camino formador y como pides para ti lo que tantas veces diste.
La Plaza de Juegos, tiene esa magia, ha sido el eslabón para explicarme muchas interrogantes, para apreciar los regalos que dios me entrega, no solo me ha dado hijos, familia, sino también mis vecinos, mis amigos, los que cuando solo quería llorar estuvieron a mi lado para alegrarme.
La Plaza de Juegos ha sido el espacio que he preparado con mis manos pensando en mis pequeños hijos pero que finalmente será el mejor lugar para Agustina Rosario.

El mensaje termina con un "Los quiere", que rico que tus amigos te digan que te quieren, te llena de gozo te inspira y te motiva para que mañana te esfuerces el doble, es un verdadero combustible.

Yo tambien los quiero a ustedes a quienes leen mis líneas, a quienes se dan el trabajo de enriquecer mi testimonio con sus comentarios.

Cuantas lecciones y sorpresas me depararan con la Plaza de Juegos... no lo sé pero seguro será para que nos alegremos.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Leccion de fe

Es Sábado, y Tomás recibirá la primera comunión, recuerdo aquella misa del oremus donde me quebré al pedir perdón en el púlpito, luego vino lo mejor los padres de los compañeros de Tomás nos acogieron con cariño, comprendieron perfectamente nuestro proceso y nos ayudaron con sus oraciones. Esa mañana el sol alumbraba nuestra casa como nunca y toda la familia se reunió en la misa del colegio, mas muestras de cariño recibíamos por el estado de Agustina, en un momento quien dirige el Jardin, se alegraba no solo de que nuestra hija estuviese bien, sino porqué sería la primera niña con sindrome de down en el colegio, como no voy a estar contento si ya esperan a nuestra Agustina, que maravilla.
Ya estamos en plena misa, nuestro hijo orgulloso porta el cirio, y se acerca el momento de la comunión, la emoción es indescriptible, mi cercanía con dios fue en ese instante, en el momento en que el pequeño Tomás recibía del padre Berrios la ostia, mire al resto de los apoderados y sus ojos se iluminaban, las lagrimas en sus ojos reflejaban el momento sublime, la espiritualidad llenaba los rincones del salón, sentía un halo de amor, respeto, fue sobrecogedor, inolvidable.
Al retirarnos se acerca el padre de Amalia, una hermosa pequeña compañera de Tomás me pregunta por Agustina, se alegra que este bien, yo agradezco su apoyo, muchas veces cuando los niños estuvieron enfermos Amalia nos prestaba sus hermosos y ordenados cuadernos para que Tomás no se atrasara, o bien su madre nos retiraba al pequeño del colegio si no era posible por estar en la clínica, estos gestos son los que uno más valora, los que nunca olvidas, y que atesoras.

Todos felices cumplimos los ritos fotográficos de rigor y luego nos fuimos a casa a compartir un almuerzo familiar.

Al atardecer recordaba lo vivido, y me daba cuenta que mi fe, me permitía ir descubriendo aspectos desconocidos de las personas con las que habitualmente me rodeo, los padres de los compañeros de Tomás, me mostraron su nobleza, me ayudaron con sus oraciones y buenos deseos, pero esta mañana me mostraron su fe, me mostraron que no fue casualidad el que nosotros nos uniéramos al colegio, me dieron una lección de fe.