sábado, 9 de mayo de 2009

Dia de la madre.

Es de noche, y el frío de Talagante se hace notar, aquí estoy nuevamente escribiendo, y mostrando al mundo a mi familia. Isabelita duerme, recién amantó a Agustina Rosario ella sigue despierta y responde con gestos parecidos a la sonrisa cada vez que acaricio su escaso cabello, es fino y tan delgado como el de su madre y su hermana. Me mira y siento su llamado interior, para que la tome, la acaricie y la coloque en mi pecho, me mira nuevamente, su aroma a bebe es cautivador, la acurruco y le canto despacio, ya no me acuerdo de canciones de niños pero tarareo algunos himnos futbolisticos suavemente, duerme y siento su calor en mi pecho,

Hace un mes lloraba en silencio, pero hoy ya es distinto, celebraremos el dia de la madre, mi mama y la de Isabel nos acompañaran, las observo a cada una, mi madre viste el paso del tiempo, 84 lustros a cuestas y todavia tiene tiempo para consolarme, me abraza, me da su apoyo y esta siempre dispuesta a correr a socorrerme, y la entiendo perfectamente yo hago lo mismo. Amelia y su sencillez infinita, siempre dispuesta a ayudar, solo a cambio de un beso, nunca pide pero siempre da, me consuela, me aterriza, cuando estoy con ella me siento cobijado, no ha tenido tiempo para llorar, viste tristezas, su padre, su marido, su primer nieto, pero se da tiempo de levantarte, de animarte y presentarte una perspectiva mas positiva.

Isabel duerme, sus sueños de madre estan afligidos, lleno de interrogantes que lentamente se despejan. Asi llega la mañana, llega la alegria los pequeños corren donde mama Consuelo para pedir chocolate, y Tomas para dar un besito a su mama. Yo voy donde mi mamita, y mi suegra, las abrazo, y ellas nos sorprende con un rico desayuno al dormitorio, hoy compartimos la alegria de estar con nuestras madres.

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